martes, 24 de mayo de 2011

Salazones: huevas de maruca

Cogemos velocidad. Reconozco mi debilidad por intentar visitar los mercados allí por donde paso sea destino nacional o internacional. Incluso los madrugones merecen la pena una vez que uno se empapa del ambiente que reina en un mercado al amanecer, a menudo con muchos puestos aún en estado de vigilia y donde tenderos y personal variado se preparan para una jornada más.

Esta vez hemos acabado en el Mercado Central de Valencia donde más allá de sus pescados fresquísimos y a precios impensables en Madrid, abundan los puestos de esa pequeña joya que son los salazones.

La variedad no es excesivamente amplia, no así las diferencias en calidad (y por tanto, en el impacto en el bolsillo) pero si se animan, no escatimen ya que el justo equilibrio entre el producto original, la textura (grado de secado) y concentración de sal sólo se consigue pasando por caja.

La mojama de atún de Isla Cristina es un lujo pero reconozco mi debilidad por las huevas de maruca. Cortadas con el grosor que a cada uno le plazca (ni muy gruesas ni muy finas sino todo lo contrario), acompáñenla de una abundante "lluvia" (con permiso de Abraham) de su aceite de oliva virgen extra preferido (próximamente en La Despensa de JAC) y déjenlo reposar unos minutos. Personalmente prefiero no saturar el asunto con frutos secos.

No se me ocurren muchos aperitivos más sencillos (ni más "elegantes").

A la hora de comprar, no creo que ninguno de los puestos les decepcionen sin embargo, suelo acabar siempre en un pequeñísimo puesto, semiescondido en un esquinazo de uno de los pasillos centrales llamado "Salazones Peñalver". Haciendo un "benchmark" rápido (vamos, ojeando los demás puestos), quizás el de precios más altos (las huevas de maruca, 65 euros el kilo) pero donde siempre he acertado.

Anímense, pruébenlo y que ustedes lo disfruten.