miércoles, 2 de marzo de 2011

Ahumados KEIA

Seguimos adelante con nuestro particular objetivo de compartir aquellos productos que de un modo u otro, nos gustan, seducen o emocionan y en el caso del post de hoy, una marca que sin dudarlo es capaz de cumplir los requisitos anteriores y alguno más.

Que levante la mano (virtual) quien no haya comprado alguna vez un sobre de salmón ahumado y siempre que hablemos de calidad mínimamente aceptable (de la otra, nos olvidamos aunque todos la hayamos sufrido) seguro que ha ido a parar al omnipresente Domínguez. Gusta pero desde luego ni seduce, ni emociona.

Elevando el listón de la exigencia, nos encontramos con los ahumados de Carpier donde lo positivo es su amplia gama de productos, alguno de ellos fuera de lo habitual como la anguila ahumada con azafrán o los morros de salmón que aunque estén confitados (no ahumados), armonizan perfectamente con un buen par de huevos fritos. En contra, su elevado precio, por encima de los 100 euros kilos en algún caso.

Sin embargo y como les decía en el título del blog, recientemente he descubierto una marca que no sólo gusta sino que seduce, convence y emociona.

KEIA es una pequeña fábrica que sólo trabaja con productos según la disponibilidad en la lonja, respetando las vedas de los mismos y que son secados, previamente al ahumado con roble, con sal y flor de sal.

Durante unos días he podido probar el fabuloso lomo de salmón ahumado, el bonito, el bacalao o las sardinas, estando estas últimas algo por debajo del resto por el incorrecto desescamado de las piezas que pude probar.

Como no sólo de ictiófagos vive el ecosistema gourmet, han tenido a bien elaborar lo que se ha convertido en uno de mis delicatessen de cabecera; el magret de pato ahumado. Simplemente sublime.

Todo no podía ser perfecto y tan excelso producto no podía estar al alcance de todos (no por coste, ya que hablamos de unos 45 euros por kilo) sino por lo limitado de su distribución al público. En Madrid puede encontrarse el bonito en alguno de los establecimiento de Pastelerías Mallorca pero si queremos disfrutar en condiciones, haciendo acopio de la gama al completo, deberemos acercarnos a Bilbao y pasarnos por el mostrador de la tienda-restaurante Casa Rufo y hablar con su dueño, José Luis, que no deja de ser el "padre del padre de la criatura" y que con infinita amabilidad les atenderá.

Mientras vemos si podemos solucionar el asunto de la disponibilidad, planifiquen una excursión y sólo si les queda algo de tiempo, visiten el Guggenheim.

Que ustedes lo disfruten.