lunes, 15 de abril de 2013

Pastelaria Garrett en Estoril

Existe en Portugal una gran pasión por el dulce, especialmente si lleva cantidades industriales de huevo y azúcar. Dulces a veces poco refinados pero casi siempre magníficos.

Bolos, babas (mousses), "queques"...son una buena forma de terminar una opípara comida o de acompañar un café sea cual sea la hora del día.

Dentro de este ecosistema dulce, existe un lugar en Estoril que me fascina, no sé si por la calidad de los productos o por la historia que encierra el salón de té anexo. Les hablo de Garrett.

Fundada en 1934, encierra entre sus paredes historias de espías y sobre todo, era el lugar de reunión de las diversas monarquías en el exilio que pasaron por allí en la década de los 70 del siglo pasado. El Rey Humberto, los Condes de París, los distintos miembros de nuestra familia real...eran parte de sus ilustres visitantes, especialmente la sección femenina, mientras sus parejas confabulaban en el vecino Hotel Palacio.

Pues bien, uno que no pertenece a monarquía alguna ni tiene interés en hacerlo, se pasó por allí hace apenas tres semanas a dar cuenta de una magnífica merienda en una fría y lluviosa tarde de primavera. A pesar del repertorio dulce (tampoco deben perderse los chocolates) decidimos activar el modo británico y combinar algunos tés del amplio surtido con unos magníficos scones, dulces y salados aunque todos elaborados con una magnífica mantequilla y harinas de buena calidad.

Si en alguno de los próximos puentes quieren imitar a Ian Fleming o a la familia Espirito Santo en su mejor época no se lo deben perder.

Y es que no sólo de Pasteles de Belén se vive en Lisboa...

@ladespensadeJAC

Garret Estoril - Pastelaria Lda

lunes, 4 de marzo de 2013

La ruta del desayuno (II): Café Pino

Me declaro fan de los negocios de Miguel Arias. Creo que he estado en (casi) todos, tanto en Madrid como en Palma de Mallorca y son seguramente los locales que más visito a lo largo del año ya que tienen, entre otras cualidades, un horario ininterrumpido de cocina que son un valor seguro ante imprevistos (o si uno no aprecia especialmente la dictadura social de los horarios "normales") y un nivel culinario notable dentro de la sencillez de las propuestas.

En ese conjunto de imprescindibles negocios, me gusta especialmente Café Pino como sitio básico para los desayunos del fin de semana. El local es agradable en invierno aunque su terraza se vuelve adictiva en cuanto las temperaturas lo permiten y se pueden prescindir de los calentadores (e incluso mantas en las sillas) con los que equiparon el local hace algún tiempo.

El ambiente es agradable (bueno, seguro que alguno lo definiría de otra forma), el servicio atento y cordial y la carta versátil y suficientemente amplia para confeccionarse un desayuno o mejor aún, un "brunch" (aborrezco la palabra) a medida de los más variados gustos y apetitos.

A modo de ejemplo, he resuelto alguno de mis últimos desayunos con unos simples molletes tostados y regado con un buen aceite LA, otro día en el que íbamos con el apetito afilado decidimos atacar la estupenda tortilla, las empanadillas y rematar con unas pizzas (sí, sí, para desayunar...) y en la última de mis visitas no pude resistirme al tumbet que anunciaban como plato del día en las mesas y que por supuesto estaba disponible a la hora del desayuno.

Ya saben, si están bien conectados con la zona norte de Madrid y quieren desmentir a aquellos que piensan que en la Capital del Reino no se desayuna bien, no lo duden.

Ah, y si de lo que les he contado, el tema del "ambiente" es lo que menos les seduce, basta con dar un telefonazo y avisar que le preparen lo que quieran para poder llevárselo a casa.

@ladespensadeJAC